El doble
El doble Si tú llegaras a olvidarme,
yo no me olvidaré de ti;
pase lo que pase en la vida,
¡tú tampoco te olvides de mÃ!
Con lágrimas en los ojos, el señor Goliadkin abrazó a su invitado y, ya plena y profundamente conmovido, le reveló algunos secretos y confidencias, en los que se hacÃa mucho hincapié en Andréi FilÃppovich y Klara Olsúfievna.
–Bueno, pero tú y yo, Iákov Petróvich, nos entenderemos –dijo nuestro héroe a su invitado–. Tú y yo, Iákov Petróvich, nos entenderemos, viviremos como el pez y el agua, como hermanos de sangre; nosotros, buen amigo, vamos a ser astutos, astutos vamos a ser; armaremos intrigas para fastidiarlos… para fastidiarlos armaremos intrigas. Ahora tú y yo haremos causa común y, en cuanto a ellos, no confÃes en ninguno. Porque te conozco, Iákov Petróvich, y entiendo tu carácter: ¡eres justamente de los que lo cuentan todo, alma cándida! Mantente al margen de ellos, hermano.
El invitado se mostró en todo de acuerdo, dio las gracias al señor Goliadkin y finalmente también rompió en lágrimas.