El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Por qué? ¿Porque le he dicho a usted la verdad…? Mire, Aléksieyi Ivanovich, haría usted mucho mejor en ofrecerme algo de beber. Como yo hice en T… con usted, durante todo un año, sin dejar un día… Mande usted que traigan una botella; tengo seca la garganta.

—Con mucho gusto; haberlo dicho antes… ¿Usted qué es lo que bebe?

—Diga usted bebemos, en plural; no irá usted a dejarme beber solo, ¿eh?

Y Pavel Pavlovich le miraba fijamente en los ojos, con aire de reto, y como presa de una extraña inquietud.

—¿Champagne…?

—Evidentemente. Todavía no hemos caído en el aguardiente.

Veltchaninov se levantó sin apresurarse, llamó a Mavra y le hizo el encargo.

—¡Brindaremos por nuestro venturoso encuentro, después de nueve años de separación! —exclamó Pavel Pavlovich, con una carcajada absurda y que abortó—. ¡Ahora, a usted le toca, usted es ya mi único amigo! ¡Stepan Mikhailovich Bagautov desapareció! Es como dijo el poeta:

¡Muerto está el gran Patroclo,

y en vida aun el vil Tersites!»

Y al decir Tersites, se señalaba a sí propio con el dedo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker