El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y escupió con rabia hacia lo que presumía ser Pavel Pavlovich; luego, volvióse bruscamente hacia la pared, se tapó por completo con la colcha, y quedó inmóvil como un muerto. Se hizo un silencio terrible. Veltchaninov no veía, no podía ver si el fantasma avanzaba hacia él o seguía quieto y el corazón le palpitaba hasta romperse. Cinco minutos transcurrieron así. Luego, súbitamente, oyó, a dos pasos de distancia, la voz de Pavel Pavlovich, débil y quejumbrosa:

—Soy yo, Aléksieyi Ivanovich, que me he levantado a buscar el… (y nombró un objeto indispensable). No encontré ninguno debajo de la cama… y he venido lo más suavemente que he podido a ver si debajo de la de usted…

—¿Y por qué no ha contestado usted cuando llamé? —preguntó Veltchaninov con voz entrecortada, después de una larga pausa.

—Tuve miedo. ¡Gritó usted de un modo…! Tuve miedo.

—Ahí, a la izquierda, junto al rincón… en la mesita de noche… Encienda usted la bujía…

—¡Oh!, ya no vale la pena… —dijo Pavel Pavlovich, muy dulcemente—. Ya encontraré… Usted perdonará, Aléksieyi Ivanovich que le haya molestado… Me he sentido de pronto completamente borracho…


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker