El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Sabía dónde encontrar a Pavel Pavlovich. Cuando, durante aquellos últimos días, había venido a Petersburgo, no era sólo para consultar médicos. A veces pensaba que si consiguiese traer a Liza su padre ella volvería a la vida sólo con oír su voz. Pero luego, desanimado, había renunciado a buscarle.

Pavel Pavlovich seguía viviendo en el mismo sitio, pero no se trataba de encontrarlo en casa. «A veces se está tres días seguidos sin dormir aquí y hasta sin que se le vea el pelo —contaba María Sysoevna—; y cuando viene, el muy borracho, apenas si está una hora. ¡Todo le tiene ya sin cuidado, al muy indecente!» El mozo del hotel informó a Veltchaninov de que ya hacía tiempo que Pavel Pavlovich andaba enredado con unas perdidas que vivían en la perspectiva Vosnesenski.

Poco trabajo le costó a Veltchaninov dar con ellas. Después de bien convidadas y regaladas, recordaron fácilmente al cliente —el sombrero de la gasa negra les había llamado mucho la atención—, y se quejaron amargamente de que ya no le veían. Una de ellas, Katia, declaró que «era muy sencillo encontrar a Pavel Pavlovich», ya que ahora no se separaba un momento de Machka Prostakova. Katia no creía poder dar con ellos en seguida; pero lo prometió con toda formalidad para el día siguiente. Así Veltchaninov se vio obligado a contar con su ayuda.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker