El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Volvió, pues, al día siguiente, a las diez, a recoger a Katia, y con ella se puso en campaña, sin saber siquiera lo que haría con Pavel Pavlovich: si lo dejaría muerto en el sitio, o se contentaría con anunciarle la muerte de su hija, y explicarle que su presencia en el entierro era indispensable. Las primeras pesquisas fueron infructuosas, enterándose de que hacía tres días que Machka Prostakova había reñido con Pavel Pavlovich, tirándole un banquillo a la cabeza.

Al fin, a eso de las dos de la mañana, en el momento en que salía de una taberna que le habían indicado, se dio de manos a boca con él.

Pavel Pavlovich iba completamente borracho. Dos mujeres le arrastraban hacia la taberna sosteniéndolo una de ellas por el brazo. Un fornido mocetón les pisaba los talones, gritando a voz en cuello furiosos denuestos contra Pavel Pavlovich. Entre otras cosas, aullaba «que lo había explotado miserablemente, y envenenado su vida…» Sin duda, se trataba de dinero. Las mujeres tenían un miedo tremendo y se daban toda la prisa que podían.

En cuanto divisó a Veltchaninov arrojóse sobre él Pavel Pavlovich, con las manos tendidas, gritando como si le degollasen:

—¡Socorro, hermano, socorro!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker