El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—El único favor que le pido a usted es que me acompañe. Al regreso se lo contaré a usted todo, como a un confesor. ¡Aléksieyi Ivanovich, fíe usted en mí!

Pero Veltchaninov persistía en negarse. Negábase con tanta más tenacidad, cuanto que sentía crecer en él un mal pensamiento. Había germinado sordamente en él, desde el mismo momento en que Pavel Pavlovich empezara a hablarle de su futura. ¿Era una simple curiosidad o bien otro impulso, todavía obscuro? El caso es que sentía como una tentación de consentir. Mientras más crecía la tentación, más se obstinaba él en resistirle. Continuaba sentado, de codos en la mesa, pensativo, mientras Pavel Pavlovich insistía, suplicándole, acosándole con amabilidades y halagos.

—¡Bueno, está bien, iré! —exclamó, al fin. Veltchaninov levantándose, presa de una agitación casi enfermiza.

Pavel Pavlovich desbordó de satisfacción.

—¡De prisa, Aléksieyi Ivanovich; vístase usted corriendo!

Y daba vueltas a su alrededor, frotándose las manos de alegría.

«Pero ¿por qué tendrá tanto interés en que le acompañe? ¡Qué raro!», pensaba Veltchaninov.

—Además, Aléksieyi Ivanovich, es preciso que me haga usted otro favor: darme un buen consejo. —¿Respecto a qué?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker