El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Oiga usted, Pavel Pavlovich —dijo Veltchaninov, un tanto nervioso, una vez ya en camino—; ¿no estará usted demasiado seguro de mí?

—Pero diga usted, Aléksieyi Ivanovich, ¿no será usted el que se figura que yo soy un imbécil? —contestó Pavel Pavlovich, gravemente, con voz fuerte.

«¿Y Liza?», pensó Veltchaninov. E inmediatamente rechazó esta idea, como un sacrilegio. Le pareció, de pronto que se conducía de un modo bajo y mezquino; le pareció que el pensamiento que le había tentado era un pensamiento vil y despreciable… Le acometió un violento deseo de plantarlo todo, y saltar del coche, aunque luego tuviera que librarse de Pavel Pavlovich a viva fuerza. Pero éste comenzó de nuevo a hablarle, y otra vez la tentación se adueñó de su corazón.

—Aléksieyi Ivanovich, ¿es usted entendido en joyas?

—¿Qué joyas?

—En diamantes.

—Pues naturalmente.

—Quisiera llevar algo. Aconséjeme usted: ¿es procedente o no?

—A mi juicio, no es necesario.

—Pero es que me gustaría tanto… Sólo que no sé qué comprar. ¿Debo comprar todo el aderezo, broche, pendientes y pulsera; o sólo una de las tres cosas?

—¿Cuánto quiere usted gastarse?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker