El eterno marido
El eterno marido TenÃa miedo, y no sin motivo. HacÃa largo tiempo que estaba sujeto a aquellas crisis, pero al principio sólo se producÃan con largos intervalos, al cabo de uno y hasta dos años. SabÃa que tenÃan su origen en el hÃgado. Empezaban con un dolorcito en la cavidad del estómago o un poco más arriba; dolor sordo bastante leve, pero exasperante. Luego el dolor crecÃa, poco a poco, sin tregua, a veces durante diez horas, una tras otra, y acababa por adquirir tal violencia, por hacerse tan intolerable, que el enfermo creÃa morirse. Cuando la última crisis, un año antes, después de esta exacerbación progresiva del dolor, se habÃa sentido tan aniquilado, que apenas podÃa mover la mano, a pesar de lo cual el médico sólo le permitió tomar durante todo el dÃa un poco de té muy ligero y un pedacito de pan mojado en caldo. Las crisis sobrevenÃan producidas por motivos muy diversos, pero siempre después de conmociones nerviosas excesivas. Tampoco evolucionaban siempre de la misma manera. A veces, se conseguÃa cortarlas desde el principio, en la primera media hora, con la aplicación de simples compresas calientes. Otras veces, todos los remedios eran impotentes, y sólo se conseguÃa calmar el dolor, y eso a la larga, a fuerza de vomitivos. La última vez, por ejemplo, el médico habÃa declarado más tarde que al principio creyó en un envenenamiento.