El eterno marido

El eterno marido

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Tranquilamente, sin frases inútiles, sin agitación superflua, le dio cuenta de lo que había hecho durante el día: le contó lo ocurrido en el trayecto, lo cariñosamente que habían recibido a Liza, lo buena que aquella temporadita en el campo sería para su salud. Luego, como si se olvidase de Liza, no habló más que de los Pogoreltsev. Elogió su bondad, la antigua amistad que le unía a ellos; dijo el hombre excelente y distinguido que era Pogoreltsev, y otra porción de cosas por el estilo. Pavel Pavlovich escuchaba con aire distraído, lanzando a su interlocutor de cuando en cuando una sonrisita incisiva y sarcástica.

—Es usted un hombre entusiasta —murmuró al fin, con una risita maligna.

—Y usted está hoy de un humor detestable —repuso Veltchaninov, con acento de irritación.

—¿Y por qué no voy a ser malo y perverso, como todo el mundo? —gritó Pavel Pavlovich, poniéndose en pie de un salto.

Parecía como si no hubiese esperado más que una ocasión para estallar.

—¡Nadie se lo impide a usted! —dijo Veltchaninov, sonriendo—. Creí que le pasaba a usted algo en particular.

—Sí, algo me ha pasado —exclamó el otro, ampulosamente, como enorgulleciéndose de ello.

—¿El qué?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker