El Gran Inquisidor
El Gran Inquisidor —¡Para, para —dijo Iván—; cómo te sulfuras! ¡FantasÃa, dices; bueno! Sin duda que es una fantasÃa. Pero permite, sin embargo: ¿es que tú, en el fondo, piensas que todo ese movimiento católico de los últimos siglos no representa en realidad sino un simple anhelo de dominio mirando sólo a los viles bienes terrenales? ¿Es el padre Paisii quien te ha enseñado eso?
—No, no; por el contrario, el padre Paisii es algo asà como tú…, aunque sin duda no lo es; en absoluto, no —encareció de pronto AlÃoscha con energÃa.