El Gran Inquisidor
El Gran Inquisidor Se distinguían todas las secciones en el traje; llevaban unas la capita corta, la mitad de color oscuro y la otra mitad amarilla, y lo mismo los pantalones; un pernil amarillo y el otro oscuro. Una vez, en el tajo, una chica, que vendía tortas a los presos, me estuvo mirando largo rato, y de pronto se echó a reír:
—¡Oh, qué notable! —exclamó—. ¡No tenían bastante paño amarillo, ni tampoco les alcanzaba el negro!
Había también presos que llevaban todo el capotillo de un solo color: amarillo; pero, en cambio, las mangas las llevaban negras. También la cabeza la llevaban afeitada de modo distinto: unos tenían rapada la mollera a lo largo; otros, de través.