El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y Michkin temblaba de pies a cabeza. Sería difícil explicar por qué le excitaba de aquel modo un tema de conversación tan poco excitante. Pero, fuese como fuera, estaba muy emocionado, y su corazón rebosaba un agradecimiento ardiente y enternecido motivado no se sabía por qué y dirigido a alguien, acaso a Ivan Petrovich, acaso a todos los presentes en general. Se sentía «muy feliz». Ivan Petrovich empezó a examinarle muy atentamente; el otro dignatario le contempló con extrema curiosidad. La Bielokonsky clavó en Michkin sus ojos enojados y apretó los labios. El príncipe N., Radomsky, el príncipe Ch. las jóvenes, interrumpieron su charla para escucharle. Ch., parecía asustado y Lisaveta Prokofievna lo estaba realmente. Tras opinar que la mejor actitud en Michkin sería guardar silencio toda la velada, se habían sentido inquietas en cuanto le vieron sentarse inmóvil en un rincón, satisfecho de su papel pasivo y su mutismo. Alejandra había querido incluso cruzar el salón para llevárselo consigo a su grupo, en el que figuraban el príncipe N. y la princesa Bielokonsky. Y he aquí que ahora, cuando el príncipe comenzaba a hablar, las Epanchinas se sentían más inquietas que nunca.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker