El idiota
El idiota —Creo —comentó con acento seco y afable el alto dignatario— que el caso de su bienhechor le ha impresionado mucho. Se acalora usted demasiado… acaso porque vive solo. Si frecuenta usted más el mundo que, según espero, le acogerá satisfecho, considerándole un joven notable, entonces juzgará usted las cosas con más sangre frÃa y comprenderá que todo eso es mucho más sencillo… Además, se trata de casos muy raros… a veces debidos a la sociedad, al enojo de nuestras costumbres…