El idiota
El idiota —¿Por qué no? ¿Qué hay de extraño en ello? ¿Por qué no habÃa el prÃncipe de contarnos algo? ¡Para eso tiene lengua! Quiero saber cómo habla. Vaya, dÃganos alguna cosa. ExplÃquenos qué le ha parecido Suiza, cuál fue su primera impresión… Veréis qué pronto empieza y cómo se explica bien.
—La impresión que sentà fue muy fuerte… —comenzó Michkin.
—¿Veis, veis? ¡Ha empezado! —exclamó la generala dirigiéndose a sus hijas.
—Al menos déjale hablar, maman —repuso Alejandra—. Este prÃncipe podrá ser un gran socarrón, pero no un idiota —añadió, en un cuchicheo, al oÃdo de Aglaya.
—Hace rato que me lo parece asà —contestó Aglaya—. Y es muy desagradable verle desempeñar esta comedia. ¿Qué interés le moverá?