El idiota
El idiota —¿Dice que Aglaya Ivanovna se verá con Nastasia Filipovna en casa de DarÃa Alexievna?
En las mejillas y la frente del prÃncipe aparecÃan vivas manchas rojas. Hipólito volvió la cabeza y repuso:
—No lo sé con certidumbre; pero es probable. No puede ser de otro modo. Nastasia Filipovna no puede ir a casa del general Epanchin. Ni tampoco les cabe verse en casa de Gania, porque hay un muerto…
—Eso mismo prueba que la cosa es imposible —dijo Michkin—. ¿Cómo va a salir Aglaya Ivanovna, aun suponiendo que se lo proponga? No conoce usted… las costumbres de su casa. No puede ir sola a ver a Nastasia Filipovna. Es absurdo.
—Escúcheme, prÃncipe. No es corriente saltar por las ventanas, pero si sobreviene un incendio el caballero más correcto y la dama más recatada saltan por una ventana, ¿verdad? La necesidad es ley, y por tanto esa señorita irá hoy a casa de Nastasia Filipovna. ¿Acaso en esa familia no permiten moverse a las muchachas?
—No quiero decir eso…