El idiota
El idiota —No sabrÃa hacerlo. Yo he creÃdo siempre que bastaba mirar y pintar lo que se ve.
—Yo no sé mirar.
—¿A qué viene ese lenguaje enigmático? —interrumpió bruscamente la generala—. Yo no saco nada en limpio: «No sé mirar…». ¿Qué significa eso? Tú tienes ojos, asà que te basta abrirlos. Si no sabes mirar aquÃ, no será en el extranjero donde aprendas. Más vale que nos cuente usted cómo miraba, prÃncipe.
—SÃ, vale más —convino la joven artista—. Sin duda en el extranjero el prÃncipe habrá aprendido a mirar.
—No sé; ignoro si he aprendido; sólo sé que he restablecido mi salud. Y además que he sido dichoso casi constantemente.
—¿Dichoso? ¿Sabe usted ser dichoso? —preguntó Aglaya—. ¿Y cómo dice entonces que no ha aprendido a ver las cosas? Instrúyanos, prÃncipe.
—SÃ, instrúyanos —rio Adelaida.