El idiota
El idiota Y se separaron. Aquella visita dejó extrañas impresiones en el ánimo de Radomsky. A su juicio, Michkin tenÃa el cerebro algo perturbado. «¿Qué quiere decir con ese rostro al que tanto teme y por el que está tan subyugado? Y el caso es que a la vez es posible que se muera de tristeza por haber perdido a Aglaya, sin que ésta llegue tal vez a saber nunca lo mucho que la ama. ¡Ja, ja! ¿Cómo es posible amar a dos mujeres? ¿Dos amores diferentes? Es curioso… ¡Pobre idiota! ¿Qué va a ser de él ahora?».