El idiota
El idiota Llegó a la ciudad una hora más tarde, y poco después de las nueve llamaba a la puerta de Rogochin. HabÃa subido por la escalera principal y, acaso en virtud de ello, tardaron bastante en contestar a su campanillazo. Al fin se abrió la puerta del departamento ocupado por la anciana señora Rogochina y en el umbral apareció una sirvienta entrada en años y bastante bien arreglada.
—Parfen Semenovich no está en casa —dijo—. ¿Por quién pregunta?
—Por Parfen Semenovich.
—Está ausente —repuso la criada, mirando al visitante con notable curiosidad.
—¿Quiere decirme si ha pasado la noche aqu� ¿Ha vuelto sólo ayer?
La sirvienta siguió examinando a Michkin con atención, pero no contestó a su pregunta.
—¿No vino ayer, por la noche… Nastasia Filipovna?
—¿Me permite usted preguntarle quién es?
—El prÃncipe León Nicolaievich Michkin. Soy muy amigo de Parfen Semenovich.
—El señor está ausente —repuso ella, bajando la vista.
—¿Y Nastasia Filipovna?
—No la conozco.
