El idiota
El idiota —¡No, no, nada! —se apresuró a contestar Lebediev—. Él le ofrecÃa sumas enormes, pero no pudo conseguir absolutamente nada… No es como Amancia. Su único amigo Ãntimo es Totsky. Por las noches puede vérsela siempre en su palco en el Gran Teatro o en el Teatro Francés. Y la gente hablará de ella lo que quiera, pero nadie puede probarle nada. Se la señala y se dice: «Mirad a Nastasia Filipovna»; pero nada más, porque nada hay que decir.