El idiota
El idiota —SÃ: llego ahora mismo de la estación. Creo que querÃa usted preguntarme si soy verdaderamente el prÃncipe Michkin; pero la cortesÃa le ha impedido hacerlo asÃ.
—¡Hum! —rezongó el sirviente, sorprendido.
—Le aseguro que no miento y que no incurrirá usted en responsabilidad alguna por culpa mÃa. Si me presento vestido de este modo y llevando este paquete, ello no debe extrañarle. Mi situación actual no es muy desahogada.
—Es que… Mire; mi deber es sólo anunciarle, y el secretario le verá, a menos que usted… Precisamente la dificultad está en que… En fin: ¿puedo preguntarle si se propone solicitar del general una ayuda pecuniaria?
—¡Oh, no! TranquilÃcese; no es ése el asunto que me trae aquÃ.
—Dispénseme, pero yo, viendo su traje… Espere al secretario. Ahora el general está ocupado con un coronel… y luego tiene que venir el secretario de la compañÃa…
—Si he de esperar mucho, le ruego que me permita fumar en algún sitio Tengo pipa y tabaco…