El idiota
El idiota Todo ello sucedía poco antes de la segunda entrada de nuestro héroe en el escenario de esta historia. A juzgar por las apariencias, nadie se acordaba entonces en San Petersburgo del pobre príncipe Michkin. De surgir ahora entre quienes le conocían, hubiérasele creído llovido del cielo.
Para complicar esta introducción, añadiremos otro hecho más. Después de la marcha de Michkin, Kolia había continuado por el momento su vida anterior: es decir, que iba a clase, visitaba a su amigo Hipólito, vigilaba al general, auxiliaba a Varia en los quehaceres domésticos y errabundaba por la ciudad en sus ratos libres. Los huéspedes de la casa no tardaron en eclipsarse: a los tres días del episodio de Nastasia Filipovna, Ferdychenko desapareció y no se supo más de él. Únicamente se rumoreaba, y no de buena fuente, que había participado en la orgía de Rogochin, en Ekateringov. El príncipe se fue a Moscú y, por tanto, las dos habitaciones alquiladas quedaron vacías. Cuando Varia se casó, su madre y Gania fueron a habitar con ella a casa de Ptitzin, en Ismailevsky Polk.