El idiota
El idiota Para probarlo, exhibió a la joven una nota que Michkin le había enviado. Aglaya no vaciló en leerla. La misiva del príncipe decía:
«Querido Kolia:
Tenga la bondad de entregar la nota adjunta. Espero que se encuentre usted bien.
Su affmo,
L. Michkin».
—Es ridículo confiar así en un chiquillo —comentó Aglaya.
Y, tras esta observación injuriosa, se retiró.
A Kolia le afligió mucho semejante desprecio. Precisamente había pedido a Gania que le prestase una bufanda nueva, de color verde, sólo para aquella ocasión. Se sintió, pues, herido en el alma.