El idiota
El idiota —Excelencia —dijo Lebediev, en un arranque—, ¿ha leÃdo usted en la prensa el asesinato de la familia Jemarin?
—Sà —repuso Michkin, algo extrañado.
—Pues ahà tiene al verdadero matador de los Jemarin. ¡Es él en persona!
—¿Qué está usted diciendo? —exclamó el visitante.
—Empleo una forma metafórica de hablar. Es el segundo asesino futuro de otra familia Jemarin, si la encuentra. Por lo pronto, ya se está preparando a…
Todos rompieron a reÃr. A Michkin se le ocurrió pensar que Lebediev se extendÃa en tales rodeos porque, presintiendo preguntas embarazosas, querÃa ganar todo el tiempo posible.
—¡Es un faccioso, un conspirador! —gritó Lebediev, como si fuera incapaz de contener su enojo—. ¿Acaso a un maldiciente como él, a un réprobo, a un monstruo semejante, por decirlo asÃ, puedo considerarlo como mi sobrino, como el hijo único de mi difunta hermana?