El idiota
El idiota —¡Y este hombre no quiere irse! —vociferó Lebediev—. ¡Se ha instalado ahà resuelto a quedarse!
—Ya te he dicho que no me iré antes de conseguir lo que te pido. ¿Por qué sonrÃe usted, prÃncipe? ¿Me desaprueba usted?
—No sonrÃo, pero encuentro que no tiene usted razón del todo —dijo Michkin con desagrado.
—Hable francamente y diga sin rodeos que no tengo razón. ¿A qué viene ese «no del todo»?
—Si lo prefiere, le diré que no tiene usted razón en absoluto.