El idiota
El idiota Pasaban con mucho de las once de la mañana. Michkin sabía que el único miembro de la familia Epanchin a quien podría encontrar en casa era, a lo sumo, el general, probablemente retenido en San Petersburgo por sus deberes oficiales. Si tenía la suerte de hallar a Iván Fedorovich, quizá éste le llevara consigo a Pavlovsk. Pero antes de esta visita, Michkin deseaba hacer otra. Y aun a riesgo de no ver al general decidió ir primero a la que principalmente le interesaba.
En realidad, semejante visita resultaba harto delicada y espinosa. Vaciló, pues, y titubeó mucho antes de decidirse a llevarla a término. Sabía que iba a encontrar la casa en la calle Gorojovaya, no lejos de la Sadovaya. Púsose, pues, en camino hacia allí, pensando que en todo caso podría tomar un resolución definitiva durante el trayecto.