El idiota
El idiota El cuerpo del enfermo, agitado por violentas convulsiones, había rodado hasta el pie de la escalera, que contaba desde el primer piso unos quince peldaños. Cinco minutos después, viendo al príncipe en el suelo, se formó un grupo en torno a él. Como la cabeza estaba herida y sangraba copiosamente, se dudó al principio de si se trataba de un accidente o de un crimen. Pero algunos adivinaron en breve que se hallaban ante un caso de epilepsia, y una de las personas de la casa reconoció al herido como a un viajero llegado por la mañana al hotel.
Al fin, una circunstancia afortunada hizo que se aclarara todo lo ocurrido.