El idiota
El idiota —En primer lugar, no le tendrÃan respeto si se les dejase libertad, y además el hacerlo serÃa también inconveniente para ellas —concluyó declarando en respuesta a una pregunta franca de Michkin.
—¿Por qué? —replicó el último—. Esta vigilancia de usted me fatiga… Ya le he dicho varias veces que me aburro de estar solo. Y me disgusta verle agitando siempre las manos y andando constantemente de puntillas en torno mÃo.