El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

El príncipe se sentó y logró que le imitase todo el grupo de Burdovsky. En el curso de los diez o veinte últimos minutos, Michkin, impacientado por las continuas interrupciones, había levantado la voz y hablado con más energía, por lo que a la sazón lamentaba ciertas palabras que se le habían escapado en el calor de la peroración. De no haberle apremiado los visitantes de tal modo, no se habría permitido expresar tan abiertamente ciertas suposiciones. Y cuando calló, punzantes remordimientos laceraban su alma. Además de ofender a Burdovsky declarando ante testigos que le creía víctima de la enfermedad de que él se había curado en Suiza, se reprochaba como una grosera indelicadeza el haberle ofrecido diez mil rublos en presencia de todos. Y pensaba: «Debí esperar hasta mañana y ofrecerle ese dinero cuando nos hallásemos a solas. Ahora ya no hay remedio: el mal está hecho. Sí, soy un idiota, un verdadero idiota», concluyó Michkin para sí, en un paroxismo de vergüenza y disgusto.

Hasta entonces Gania se había mantenido apartado de todos sin hablar. Al interpelarle Michkin, se colocó al lado de éste y con voz clara y reposada comenzó a explicar el desarrollo de la gestión que se le había confiado. Todas las conversaciones se interrumpieron. Los reunidos, y en particular el grupo de Burdovsky, escuchaban con viva curiosidad.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker