El idiota
El idiota —Perdón, señor Keller —atajó Gania—. Déjeme hablar. Le aseguro que en el momento oportuno hablaremos de su artÃculo y entonces podrá usted explicarse. Pero por ahora es innecesario anticipar los hechos. De un modo casual, por intermedio de mi hermana, Bárbara Ardalionovna Ptitzina, obtuve de su Ãntima amiga, la viuda Vera Alexievna Zubkona, una carta escrita a esta señora hace veinticuatro años por Nicolás Andrievich Pavlitchev, quien estaba entonces en el extranjero. Una vez en relación con Vera Alexievna, me dirigÃ, en virtud de sus indicaciones, al coronel retirado Timoteo Fedorovich Viazovkin, pariente lejano y antiguo amigo Ãntimo del señor Pavlitchev. El coronel me entregó otras dos cartas de Pavlitchev, escritas también desde el extranjero. Estos tres documentos, sus fechas y los hechos que mencionan, demuestran del modo más irrefutable que dieciocho meses antes del nacimiento de usted, señor Burdovsky, Nicolás Andrievich se fue al extranjero, donde pasó tres años consecutivos. Y usted sabe, señor Burdovsky, que su madre no ha salido nunca de Rusia. Es muy tarde y considero superfluo leer ahora esas cartas; me limito a testimoniar su existencia. Pero si usted quiere, señor Burdovsky, vaya mañana a mi casa, con todos los testigos que quiera, y con peritos en grafologÃa, y me comprometo a probarle la plena exactitud de cuanto le comunico. Y desde ese momento, naturalmente, la cuestión quedará zanjada.