El idiota
El idiota Aquel dÃa se produjeron otras muchas circunstancias enigmáticas, todas las cuales requerÃan aclaración urgente. Michkin, pues, sentÃase muy disgustado. La visita de Vera Lebedieva, que acudió con Lubochka, le procuró alguna distracción. Ambos hablaron alegremente de muchas cosas. Después de Vera llegó su hermanita, y más tarde el hijo de Lebediev, que concurrÃa al instituto. El muchacho aseguró que, según la interpretación de su padre, la estrella que en el Apocalipsis cae «sobre las fuentes de las aguas», simbolizaba la red de ferrocarriles extendidos sobre Europa. El prÃncipe no quiso creer que tal fuese la explicación de Lebediev y resolvió preguntárselo a la primera oportunidad. Vera añadió que Keller se habÃa instalado en la casa desde la vÃspera y que, según todas las apariencias, no se proponÃa abandonarla en bastante tiempo. Por lo pronto ya habÃa estrechado sus relaciones con el general Ivolguin, y declarado que no se quedaba entre ellos sino para completar su instrucción. Michkin cada vez tomaba más cariño a los hijos de Lebediev. Kolia no apareció en todo el dÃa; habÃase ido a San Petersburgo temprano, de mañana. Lebediev, requerido por ciertos asuntillos, estaba fuera de casa desde muy pronto también. El prÃncipe esperaba con impaciencia la visita de Gabriel Ardalionovich, que se habÃa ofrecido a entrevistarse con él aquel dÃa sin falta.