El idiota
El idiota Bárbara Ardalionovna se presentó en busca de su hermano y sólo permaneció un momento en las habitaciones del príncipe. Este no trató de hacerla hablar; pero ella le dijo que Eugenio Pavlovich pasaba en San Petersburgo todo aquel día y acaso el siguiente, y que Ptitzin estaba en San Petersburgo también, probablemente en relación con los asuntos de Eugenio Pavlovich, lo que demostraba que algo había sucedido en realidad. Añadió que Lisaveta Prokofievna se encontraba de pésimo humor y que Aglaya había reñido con toda su familia, incluso sus dos hermanas, lo que «no podía ser buena señal». Después de dar estos informes, el último de los cuales pareció muy significativo al príncipe, Varia se fue con su hermano. Gania, por falsa modestia, o acaso para no herir los sentimientos de Michkin, no pronunció una palabra sobre el asunto del «hijo de Pavlitchev». De todos modos, Michkin le dio las gracias por su intervención en tal asunto.