El idiota
El idiota —Y fue despedida a las ocho, o poco antes. Lo siento por Varia y por Gania; pero la verdad es que se pasan la existencia urdiendo intrigas. Al parecer, no pueden vivir sin ellas. Nunca he podido saber lo que traman… ni me importa. Aun asÃ, le aseguro, querido prÃncipe, que Gania es hombre de corazón. Sin duda muy corrompido en ciertos aspectos, pero tiene cualidades que se le descubren en cuanto se buscan… Jamás me perdonaré no haberle comprendido antes… No sé si debo seguir visitando a las Epanchinas después de lo sucedido con Varia. Aunque me he situado allà desde el principio en una independencia completa respecto a mi familia, debo pensar la cosa.
—No tiene por qué sentir tanto lo de su hermano —dijo Michkin—. Si las cosas han llegado a ese extremo, es que Gabriel Ardalionovich parece peligroso a Lisaveta Prokofievna, lo cual indica que sus esperanzas están en vÃas de realizarse.
—¿Qué esperanzas? —inquirió Kolia con extrañeza—. ¿Cree usted que Aglaya…? ¡No es posible! Michkin calló.
—Es usted un terrible escéptico, prÃncipe —declaró Kolia—. Observo que desde hace algún tiempo no cree en nada y sospecha de todo… Pero no he empleado con justeza la palabra «escéptico»…
—Creo que sÃ, aunque tampoco estoy muy seguro.