El idiota
El idiota Lo más importante era que Aglaya se había incomodado con su familia a causa de Gania. Kolia ignoraba los detalles del asunto: sólo sabía que, por absurdo que pareciese, Gania figuraba en él para algo. La disputa, por lo violenta, debía de tener un motivo grave. El general había aparecido tarde y malhumorado, mas Eugenio Pavlovich, que le acompañaba, fue acogido muy afectuosamente y por su parte se mostró amable y jovial. Pero lo más impresionante de todo era que Lisaveta Prokofievna había enviado a buscar a Bárbara Ardalionovna, que estaba con sus hijas, y, cortésmente, pero con decisión, le había prohibido para siempre volver a pisar su casa.
—La misma Varia me dijo que la prohibición fue en términos amables —aclaró Kolia.
Varia hubo de dejar la casa, y cuando se despidió de las hermanas, éstas no sabían que estaban diciéndole adiós por última vez.
—¡Pero si Bárbara Ardalionovna ha estado aquí a las siete! —exclamó Michkin, sorprendido.