El idiota
El idiota —¡Cuánto ha profundizado usted el tema! —dijo el general, riendo—. Verdaderamente, amigo mÃo, no es usted un mero calÃgrafo: es un artista. ¿Qué opinas, Gania?
—¡Maravilloso! —dijo el joven. Y añadió, con sonrisa burlona—: Además, el prÃncipe se siente consciente de la gran importancia de su trabajo.