El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Ayer por la mañana el príncipe vino a mi casa y en el curso de nuestra conversación me propuso ir a vivir con él en su villa. Yo sabía que él habría de insistir en tal sentido, y estaba seguro de que, para persuadirme a aceptar su oferta, me diría: «La muerte le será más dulce en el campo, entre personas y árboles», porque es así como se suele expresar. Pero hoy no pronunció la palabra «muerte», sino que dijo: «La vida le será más dulce…» lo cual, dada mi situación, viene a ser, poco más o menos, lo mismo para mí. Le pregunté qué importancia atribuía a esos «árboles» de que tanto me hablaba y que se pasa la vida poniéndome ante los ojos. Su contestación me hizo conocer algo que me sorprendió: parece que yo mismo dije la otra tarde que había ido a Pavlovsk para ver los árboles por última vez. Le contesté que en el momento de la muerte era igual tener a la vista árboles o un muro de ladrillo y que, para quince días, no merecía la pena andar con tanto cumplido. El príncipe no se negó a reconocerlo; pero dijo que, a su juicio, el aire puro y el verdor producirían en mí sin duda un cambio físico. Creía también que mi agitación y «mis sueños» no serían iguales en el campo, y que acaso resultaran menos penosos. Le hice notar, riendo, que su lenguaje trascendía a la legua a materialismo, a lo que me contestó con su sonrisa habitual que él había sido siempre un materialista. Como no miente nunca, comprendí que no decía palabras vanas. Su sonrisa —que ahora he observado bien— es muy agradable. No sé si le estimo o no; me ha faltado tiempo para quebrarme la cabeza con esa pregunta. Sólo quiero hacer constar una cosa: el odio que le profesé desde hace cinco meses se ha desvanecido por completo en estas últimas semanas. ¿Quién sabe si no fui a Pavlovsk sólo para verle? ¿Por qué, si no? ¿Y por qué, de todos modos, salí de mi alcoba de enfermo? Un condenado a muerte no debe moverse de su rincón. Y de no haber tomado ahora mi decisión final, de no haber resuelto aguardar hasta el último instante, no abandonaría mi cuarto por nada en el mundo y no aceptaría la oferta de ir a casa del príncipe, en Pavlovsk.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker