El idiota
El idiota —También me alegro yo, porque he notado, a veces… que no falta quien se mofe de ella. Escuche lo más importante de todo: he reflexionado mucho tiempo y al fin mi elección se ha fijado en usted. No quiero que en casa se burlen de mÃ, que me consideren como una tontuela, que se rÃan de mis cosas. Y por pensarlo asÃ, he rechazado de plano a Eugenio Pavlovich. ¡No quiero que mi familia se pase la vida pensando en casarme! Y quiero… quiero… En fin, quiero huir de casa… y le he elegido a usted para que me ayude.
—¡Qué quiere huir de su casa! —exclamó Michkin.