El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Sí, sí, huir de mi casa! —afirmó la joven airadamente—. No quiero, no, no quiero que me hagan ruborizarme a cada momento. No quiero ruborizarme ante mi familia, ni ante el príncipe Ch., ni ante Eugenio Pavlovich, ni ante nadie. Y por eso le he elegido a usted. Quiero poderle decir todo, todo, hablarle incluso de las cosas más importantes cuando se me ocurra; quiero también que usted no tenga tampoco secretos para mí. Quiero un hombre con el que poder hablar como conmigo misma. Todos han comenzado a decir de repente que yo estaba enamorada de usted, que le esperaba… Y ello antes de que usted llegase, y a pesar de que no les había enseñado su carta. Ahora otra vez empiezan, y con más calor. Quiero ser audaz y no temer a nada. No deseo pasar la vida en bailes, como mis hermanas: quiero ser una mujer útil. Hace mucho que sueño en huir. Veinte años hace que vivo encerrada, sin que se piense en otra cosa que en casarme. A los catorce años, por boba que yo fuese entonces, ya tenía la idea de huir. Ahora lo he calculado todo. Y deseo pedirle informes sobre los países extranjeros. No he visto una sola catedral gótica… Y me propongo ir a Roma, visitar los centros culturales, seguir cursos en París. Durante un año he leído multitud de libros, especialmente los prohibidos. Alejandra y Adelaida pueden leer todo lo que se les antoja y a mí, en cambio, aún me vigilan las lecturas. No quiero disputar con mis hermanas, pero hace tiempo ya que declaré a mis padres mi propósito de cambiar de condición social. He resuelto ocuparme en cuestiones de educación y me he interesado en hablar con usted, porque sé cuánto ama a los niños. ¿No podríamos dedicarnos ambos a la enseñanza, si no ahora mismo, en el porvenir? Unidos, podemos ser útiles. No quiero seguir siendo una joven ociosa, de buena familia… Dígame: ¿es usted muy culto?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker