El idiota
El idiota Tal era al menos lo que decía, aunque bien pudiera ser que pensase de otro modo. Mientras la nueva Nastasia Filipovna reía y se expresaba así, Atanasio Ivanovich reflexionaba procurando poner en orden sus trastornadas ideas. Tal meditación le llevó tiempo, ya que pasó quince días ponderando las cosas. Al fin de la quincena, llegó a una decisión.