El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Incluso se inclinó hacia el príncipe, trató de fijar sus ojos en él y se propuso tocarle en el hombro para insinuarle más apremiantemente a que no se enfadara. Añadió, bastante confusa:

—Reconozco que me he servido de una expresión bastante torpe. Era para… probarle. Déla por no dicha. Y si le he ofendido, perdóneme. No me mire a la cara. Vuélvase, se lo ruego. Ha dicho usted que mi pensamiento era innoble; pues bien, lo he hecho a propósito, para molestarle. A veces me asusta lo que voy a decir y de pronto lo digo. Asegura usted que escribió aquella carta en el momento más doloroso de su vida. Ya sé a qué momento alude usted.

Pronunció tales palabras en voz baja, fijando otra vez la vista en el suelo.

—¡Si usted supiera!

—Lo sé todo —repuso ella con súbita fogosidad—. Sé que ha vivido usted un mes entero al lado de esa mala mujer con la que huyó.

Al hablar así Aglaya, de roja que estaba, se había vuelto lívida. Levantóse de improviso con movimiento que parecía maquinal y casi en seguida, recuperando la conciencia de sí misma, volvió, a sentarse. Su labio siguió temblando durante largo tiempo. Hubo unos instantes de silencio. El insólito arranque de la joven dejó atónito a Michkin, que no sabía a qué atribuirlo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker