El idiota
El idiota —Lo menos importante en este caso son las ideas en sà mismas. Lo principal son las circunstancias en que se han producido. De haberlas leÃdo en Voltaire, Rousseau o Proudhon, no me habrÃan extrañado absolutamente nada. Pero que hable asà un hombre que sabe positivamente que sólo le quedan diez minutos de vida… Ello demuestra orgullo, independencia y dignidad personal llevadas al extremo; un desafÃo a todo… ¡Qué colosal potencia de ánimo! Y decir, después de eso, que Hipólito no puso, adrede, fulminante en el arma, es una bajeza y un absurdo. Ayer, ¿sabe?, mi amigo fue muy astuto, y nos engañó a todos: quien empaquetó sus cosas fue él y yo no le ayudé a hacer la maleta ni vi su pistola. ¡Pero me sentà tan estupefacto oyéndole hablar asÃ! Vera dice que usted consiente en que se quede con nosotros. Le juro que ya no hay que temer. Además todos estamos a su lado…
—¿Quién le ha velado esta noche?