El idiota
El idiota —Me lo ha dicho Vera ahora mismo. Me recomendó que le dejase descansar, pero el deseo de verle un momento ha sido más fuerte que mi voluntad. He pasado dos horas junto al enfermo; ahora me sustituye Kostia Lebediev. Burdovsky se ha ido. Ea, prÃncipe, acuéstese; buenas…, digo, no; buenos dÃas. ¡Estoy trastornado!
—Claro: todo esto…
—No, prÃncipe: lo que me trastorna es la «Explicación»… Aquellas ideas gigantescas.
Michkin miró afectuosamente a su joven amigo, quien sin duda sentÃa deseos de discutir con él aquellas «ideas gigantescas».