El idiota

El idiota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Hipólito entró en la habitación en pos de los demás. Una sonrisa malévola contraía sus labios. Nina Alejandrovna aparentaba un tremendo espanto. En aquellos meses había cambiado mucho, y estaba harto más delgada. Desde que vivía en casa de Ptitzin no se mezclaba jamás, al menos ostensiblemente, en los asuntos de sus hijos. Kolia parecía preocupado e inquieto. Ignorante de las causas reales de aquella nueva tempestad doméstica, no comprendía en qué pudiera consistir lo que allí se llamaba «la locura del general»; pero asistía a las terribles escenas que su padre provocaba continuamente. Y estaba seguro de que en su progenitor se había operado un cambio profundo. Otra cosa inquietaba al muchacho. Hacía tres días que su padre había dejado de beber y por ende se había querellado con Lebediev y con Michkin. Kolia acababa de entrar en casa llevando media botella de vodka que había comprado con su dinero.

Maman —había asegurado a Nina Alejandrovna antes de bajar a la sala—, vale más que beba. Hace tres días que no prueba una gota y se siente excitado, naturalmente. Le conviene un poco de vodka. Cuando estaba en la cárcel le sentaba muy bien.

El general, cruzando la puerta, detúvose en el umbral y se dirigió, impetuoso, a Ptitzin.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker