El Jugador

El Jugador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Fui a la Nunciatura para hacer visar mi pasaporte. Me recibió un cura bajito, delgado y glacial, que me rogó aguardase, en tono amable pero muy seco. Yo tenía prisa. Me senté, sin embargo, y sacando de mi bolsillo La Opinión Nacional empecé a leer un artículo insultante contra Rusia. Mientras leía pude oír cómo a través de la habitación contigua otra visita había sido introducida hasta la presencia de Monseñor.

Vi cómo el introductor se deshacía en reverencias. Repetí entonces mi petición y él me reiteró —mucho más secamente esta vez—que debía aguardar. Pasado un momento, un recién llegado, austríaco al parecer, fue igualmente conducido, sin hacerlo esperar, al primer piso. Muy molesto me dirigí al cura y le declaré, perentoriamente, que puesto que Monseñor recibía, podía perfectamente ocuparse de mi asunto. El cura retrocedió, asombrado. ¿Cómo un insignificante ruso osaba ponerse al nivel de los visitantes de Monseñor? De la manera más insolente del mundo, como si estuviese muy satisfecho de poderme humillar, me miró de cabeza a pies y exclamó: —¿Cree usted, pues, que Monseñor va a dejar su café para recibirle?

Fui entonces yo, quien, a mi vez, exclamé en voz mucho más alta que la suya: —¡Me tiene sin cuidado el café de vuestro Monseñor! ¡Escupiría en su taza! Si usted no resuelve inmediatamente el asunto de mi pasaporte, iré a verlo a él en persona.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker