El Jugador
El Jugador Como si lo hubieran hecho adrede, todos se hallaban reunidos en el gabinete del general. Era mediodÃa y proyectaban, según parece, una excursión, unos en coche y otros a caballo, y, además, tenÃan invitados a algunos amigos.
Además del general, y Paulina con los niños y su niñera, se hallaban presentes: Des Grieux, la señorita Blanche vestida de amazona; su madre, la señora viuda de Cominges; el principillo y un sabio alemán, doctor viajero y explorador al que habÃa ya visto anteriormente.
El sillón de la abuela fue colocado en el centro de la habitación, a tres pasos del general.
¡Dios mÃo, jamás olvidaré aquella escena!
Al entrar nosotros estaba el general contando no sé qué cosa y Des Grieux rectificaba.
Hay que observar que desde hace dos o tres dÃas Des Grieux y la señorita Blanche manifiestan, en las mismas barbas del general, una gran admiración hacia el pequeño prÃncipe. La reunión, al menos en apariencia, daba la impresión de la alegrÃa más franca, más Ãntima.