El Jugador
El Jugador La abuela le expulsó finalmente con un par de golpes de su bastón.
Una o dos veces todavía el general y Des Grieux examinaron la posibilidad de recurrir a la Policía.
“Una pobre vieja, honrada, pero chocha, acaba de arruinarse en el juego… etc. ¿No se podría obtener una vigilancia o una intervención … ?” Pero Des Grieux se contentaba con encogerse de hombros y se reía en las mismas narices del general, que no sabiendo ya qué despotricar, iba de un lado a otro del cuarto. Finalmente Des Grieux se cansó y se marchó.
Por la noche se supo que había salido del hotel después de una conversación misteriosa con la señorita Blanche.
En cuanto a esta última, había tomado, desde por la mañana, medidas decisivas. Había despedido al general, prohibiéndole que se volviese a presentar ante sus ojos. Cuando él corrió a unírsele en el casino y la encontró del brazo del pequeño príncipe, ni ella ni la señora viuda de Cominges dieron muestras de conocerle. El príncipe no saludó.
Durante todo el día la señorita Blanche sondeó y maniobró cerca del príncipe para que se le declarase definitivamente. Pero, ¡ay!, se había equivocado cruelmente en lo que se refiere a ese personaje.