El Jugador

El Jugador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Pero las objeciones no servían para nada. No comprendía lo que le decía yo. Hablaba con frases incoherentes acerca de la abuela, persistía en su idea de llamar a la policía.

—¡En nuestra patria, en nuestro país —dijo lleno de indignación—, es decir, en un estado con policía, donde las autoridades cumplen con su deber, se pondría inmediatamente bajo tutela a viejas como ésa!

Sí, señor, sí —siguió diciendo, levantándose de su asiento y yendo de un lado a otro de la habitación—. ¿Lo ignora usted, señor? —y se dirigía aun personaje imaginario que se hallara en un rincón—. Pues bien, sépalo… sí… en nuestra patria, a viejas como ésa se las castiga, se las hace entrar en razón… ¡Oh, sapristi!

Se dejó caer nuevamente sobre el diván, y al cabo de un instante, sollozando casi, con voz apagada, me anunció que la señorita Blanche ya no se casaba con él, porque la abuela había llegado en vez del esperado telegrama y era evidente que se escapaba la herencia. Creía comunicarme algo nuevo. Yo intenté hablarle de Des Grieux. El hizo un gesto de desaliento.

—¡Se ha marchado! ¡Tiene todos mis bienes en garantía! ¡Estoy pelado como un halcón! Del dinero que trajo usted… ignoro lo que queda. Lo más setecientos francos. Esto es todo cuanto poseo; de ahora en adelante… ¡a la buena de Dios… !


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker