El Jugador
El Jugador —De algo te valdrá este dinero. Tú eres tal vez sabio como outchitel, pero tonto para todo lo demás. Por nada del mundo te darÃa más de dos mil, pues seguramente lo perderás todo. ¡Bueno, adiós! Nous serons toujours des bons amis, y si vuelves a ganar, no dejes de venir a verme, et tu seras heureux! A mÃ, en mi poder, me quedaban todavÃa quinientos francos; además, poseÃa un soberbio reloj que valÃa mil, gemelos ornados de diamantes, etc…; en una palabra, lo suficiente para vivir bastante tiempo sin preocupaciones.
Con toda intención he venido a instalarme en esta pequeña ciudad a fin de concentrarme y, sobre todo, a esperar a Mr. Astley. He sabido de fuente segura que pasará por aquà y se detendrá veinticuatro horas.
Me enteré de todo… y luego… luego iré directamente a Homburg. No iré a Ruletenburg, al menos este año. Dicen que no es bueno tentar dos veces seguidas la suerte en la misma mesa. Además, Homburg es la metrópoli del juego.