El Jugador
El Jugador Al levantarme a la mañana siguiente ya no era un lacayo. Decidí ir aquel mismo día a Homburg, donde no había sido criado de nadie ni había estado en la cárcel. Media hora antes de subir al vagón, me dirigí a hacer dos posturas, no más, y perdí quinientos florines. A pesar de esto marché a Homburg, donde estoy desde hace un mes…
Vivo, naturalmente, en perpetua inquietud, juego pequeñas sumas y aguardo algo que no sabría explicar.
Paso días enteros junto al tapete verde observando el juego, sueño con él, me siento embrutecido y me veo cubierto de lodo, como si hubiera caído en una charca.
A este extremo he llegado después de mi reciente entrevista con Mr. Astley.