El Jugador
El Jugador ¡Qué noche inolvidable aquella en que llevé al tapete verde mis setenta florines! Empecé con diez florines y los puse a passe. Tengo cierta preferencia por el passe. Perdí.
Todo mi capital se reducía a sesenta florines. Reflexioné… y jugué al cero. Puse cinco florines a la vez.
A la tercera jugada el cero salió. Creí morir de alegría al cobrar ciento setenta y cinco florines.
No me alegré tanto el día en que gané cien mil.
Inmediatamente coloqué cien florines a rouge y volví a ganar.
Cuatrocientos a noir y seguí ganando. Ochocientos a manque, y ganaba, ganaba siempre.
¡Mil setecientos florines en menos de cinco minutos! ¡Ciertamente, en semejantes momentos se olvidan todos los fracasos anteriores! Había obtenido este resultado arriesgándolo todo. Era capaz de arriesgarme.
¡Volví a ser un hombre! Alquilé una habitación, me encerré en ella y permanecí hasta las tres de la madrugada contando el dinero.