El Jugador

El Jugador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡No, oh, no! ¡No soy yo quien le sacó de allí! Pero sí sabía que estaba usted preso por deudas.

—Entonces, ¿sabe usted quién fue la persona que pagó por mí?

—No, no puedo decir que lo sepa.

—Es raro. No me conoce aquí ningún ruso. Además, los rusos de aquí no rescatan a ninguno de los suyos. En Rusia, los ortodoxos rescatan a sus correligionarios. Yo creí que habría sido un inglés original, un excéntrico.

Mr. Astley me escuchaba con cierta sorpresa. Esperaba seguramente encontrarme hosco y abatido.

—Sea lo que sea, estoy muy satisfecho de ver que usted ha conservado toda su independencia de espíritu e incluso su alegría —dijo en tono bastante desagradable.

—Es decir, que a usted le duele no verme ni abatido ni humillado—repliqué, riendo. No comprendía inmediatamente. Luego se rió también.

—No me disgustan sus observaciones. Reconozco en sus palabras al cínico, entusiasta e inteligente amigo de antaño. Únicamente los rusos pueden ofrecer tantos contrastes. En efecto, al hombre le gusta ver a su mejor amigo humillado ante él. Es más, la amistad se basa frecuentemente en la humillación.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker